sábado, 22 de febrero de 2014

Entrevista a director de Editorial después de ir a Frankfurt

DAMIÁN TABAROVSKY

“Me gusta la literatura que se escribe contra la época”

Invitado a participar de las jornadas Libertella-Lamborghini a realizarse a fin de este mes, el escritor, traductor y editor Damián Tabarovsky rescata el trabajo de las editoriales independientes, pero se muestra algo escéptico a la hora de pensar que esos discursos puedan escapar a la normalización ambiente.




Pocas horas después de retornar de la Feria de Frankfurt, y con la cabeza despejada por los sonidos de la gran urbe, el director de la editorial Mar Dulce no encuentra razones para descartar que a cierta literatura también le llegará su hora.
 
Tabarovsky nació en Buenos Aires en 1967; se graduó en la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales de París. Publicó, entre otros libros, Fotos movidasConey IslandAutobiografía médica y Literatura de izquierda.
 
Esta es la conversación que sostuvo con Télam.
 
T : ¿Hay un retorno de cierta experimentación? Se suceden los coloquios o las jornadas sobre Libertella, Lamborghini, Fogwill... lo más interesante que se edita lleva esa marca de origen.
DT: Cada una de esas palabras me generan grandes dudas, más de una sospecha: experimentaciónretornocoloquios… Creo que podría decirse que la obra de Libertella lucha por no entrar en el fatal olvido (cuando murió Héctor tuve la percepción de estar asistiendo en tiempo real a la creación de la figura del escritor olvidado) y que esa locura por mantenerse viva me es muy gratificante. Con Fogwill y Lamborghini pasa algo distinto: ya son parte de la cosa.
 
Sí, es cierto que buena parte de lo más interesante que se edita hoy lleva esa marca de origen, como decís. Lo veo en muchos autores jóvenes que leo con sumo interés. Pero también, tarde o temprano, habrá que realizar una evaluación de la productividad de esos nombres sobre otros escritores. No de la productividad sobre la crítica, sino sobre ciertas escrituras. Tengo serias dudas sobre el estado de la cuestión. El otro día escuché decir a Piglia (sí, a Piglia) que no hacen falta más escritores vanguardistas, sino lectores vanguardistas. Típica frase ingeniosa, parece más un eslogan que un concepto. No obstante, tiene algo de verdad. A veces percibo que muchas veces hoy se escribe a partir de Lamborghini para normalizarlo… como si se estuviera forjando una especie de vanguardismo académico, en su nombre o en el de Fogwill. Sobre esos efectos de estandarización lambor-fogwillianos también hay que estar atentos. El trabajo crítico implica, siempre, pensar en contra de nosotros mismos. Libertella, en cambio, por ahora está libre de esas recaídas. Su fantasma merodea libremente.
 
T : ¿Por qué creés que los premios literarios comerciales jamás tienen en cuenta ese mundo? ¿Razones de mercado? ¿Nostalgia sesentoide? ¿Qué cosa?
DT : ¡No demos malas ideas! Dejémoslos que no se acuerden... Fijate que en la primera respuesta, en el fondo expreso mi preocupación ante el riesgo de estandarización de esa literatura crítica; pero el hecho de que los premios (y muchas otras instituciones mainstream) no hayan aún llegado a Lamborghini & Cia es un indicio de que todavía mantienen algo de inasimilable, un resto de intransigencia interesante.
 
Aunque tarde o temprano, llegará. Es la ley de la literatura: gran parte del campo literario llega irremediablemente tarde. Pero siempre llega. No falta mucho para que algún chiquilín gane un premio con una novela donde Lambroghini sea el nombre de personaje de un congreso de detectives en Oxford, o Fogwill sea una marca de cerveza en una novela sobre Tita Merello y Hitler.
 
T : Como editor, ¿donde aparece la literatura que te llama, te sorprende, te impulsa a contratarla?
DT : Me gusta la literatura que se escribe contra la época. Es una respuesta muy amplia, que incluye muchos estilos, modos, formas. La literatura es la singularidad misma. Pero a la vez, con todos esos diversos modos, me interesa la novela que se formula críticamente las preguntas fundantes de la literatura moderna: ¿qué es una frase? ¿Qué palabras la componen? ¿Y qué palabras se desechan? ¿Y cómo se conecta una frase con otra? ¿Cómo hacen sentido?  Esas son preguntas esencialmente políticas, entendiendo a la sintaxis como un campo de batalla en el que la literatura se sustrae negativamente al ruido de la época, al habla de los medios, del deporte, de la salud (todos discursos binarios) e incluso al de la política tal como se la entiende corrientemente: una novela no se vuelve social porque transcurra en los 70, ni se vuelve política porque se mencione a la militancia, ni se vuelve filosófica por poner a Heidegger de personaje. Es en el nivel de la frase, en la politización de la sintaxis, donde se juega su radicalidad.
 
T : Ya que venís de Frankfurt. ¿Existe, se percibe por allá lo que están produciendo las editoriales chicas acá?
DT : Más allá de la Feria de Frankfurt, creo que hay un reconocimiento en el mercado editorial interesado en la buena literatura, y en un sentido más amplio en el campo literario, sobre el trabajo y el nivel profesional que vienen llevando a cabo las editoriales independientes argentinas en la última década. Por dar un ejemplo, El viento que arrasa, de Selva Almada, fue contratada al francés, portugués e italiano, por editoriales muy grandes como Rizzoli, que están perfectamente al tanto de lo que pasa aquí. Y si te fijas, por dar otro ejemplo, nosotros, en Mardulce, también contratamos libros de afuera, de editoriales como Minuit, Suhrkamp, etcétera, es decir, de editoriales a las que hace no tanto las pequeñas casas argentinas no accedían, o accedían poco. Y aunque España sigue siendo claramente el destino privilegiado de las traducciones al castellano, las pequeñas editoriales locales venimos haciendo un trabajo intenso que poco a poco, comienza a verse. Me parece que ese armado de redes  (porque de eso se trata: no de que las editoriales independientes ingresen a un proceso de globalización que les sería fatal, sino de intercambios entre proyectos interesantes en otras partes, incluido el resto de América Latina) es un buen antídoto contra cierta desdicha provinciana que nos afecta a diario en cada discurso oficial.

Editoriales independientes

Las editoriales independientes nos abren sus puertas

Diez editores de prestigiosos sellos llamados “pequeños” por no ser los sustentados por grandes grupos editoriales, les cuentan a los lectores de La balandra cuáles son sus proyectos y objetivos, a qué autores han editado o están por editar, y qué buscan en un nuevo narrador a la hora de sumarlo a su catálogo. Una buena opción para los autores que quieren debutar en el mercado.
En nuestro primer número salimos a preguntarles a los responsables de casas editoriales (desde las más grandes a las más pequeñas) qué podían aconsejarle al autor que quiere publicar su primer libro. En sus respuestas muchos editores recomendaban prestarle especial atención a las editoriales independientes. Así nació la nota que aquí presentamos, que busca ofrecer a los lectores un panorama de los muchos sellos argentinos que hoy están publicando narrativa en el mercado. Sin embargo, esta búsqueda nos hizo arribar a una enorme cantidad de editoriales, con un abanico de propuestas tan amplio como diverso, sobrepasando, así, ampliamente nuestro propósito inicial (y las páginas destinadas a la nota). Se imponía una selección, no por mérito, sino por diversidad. No pretendemos, entonces, ser exhaustivos, sino dar un muestreo de la variedad de opciones abiertas a los autores. Quedan, para el que esté interesado en el asunto, un sinnúmero de otras editoriales prestigiosas, que hacen día a día una apuesta fuerte y seria a la ficción, sellos del calibre de Beatriz Viterbo, Bajo la luna, Adriana Hidalgo, La Bestia Equilátera, El Cuenco de Plata, Alción, y tantas otras ya reconocidas por su catálogo, así como también la enormidad de editoriales que, con todo esfuerzo y compromiso, van armando el nuevo mapa de la publicación de narrativa en Argentina. Quedará entonces la invitación a que cada lector continúe esta búsqueda, se sumerja en este mar extenso de posibilidades que asoma en la web, en librerías, en catálogos como el de Opción Libros o en la Feria de Editoriales Independientes. Vale la pena el intento.
ETERNA CADENCIA
POR LEONORA DJAMENT
Eterna Cadencia piensa su colección de ficción como una puerta abierta a las escrituras del presente. Pero por “presente” no entendemos necesariamente lo actual, lo que está de moda o sucediendo ya mismo, sino que también hace mención a otras escrituras que han quedado en el olvido, pero que hoy cobran relevancia por distintos motivos.
Las escrituras que nos importa publicar son aquellas que digan algo respecto del mundo, de la lengua que es interrogada por esa ficción, de los conflictos y tensiones que nos atraviesan. No nos interesan las ficciones que se respaldan en cómodas estructuras genéricas o que retratan “la vida tal cual es”, “la realidad”, “la historia”, porque creemos que, a partir de un trabajo muy específico y concreto con el lenguaje, cada texto arma un mundo –más allá de los deseos del autor–, con una lógica propia, que nada tiene que ver con la del “mundo real”.
En nuestra colección de ficción publicamos escritores de lengua extranjera y, sobre todo, latinoamericanos. Buscamos tanto escritos con una obra importante publicada como nuevos autores: de hecho, nos proponemos publicar dos autores inéditos por año. Dentro de los autores ya publicados hay plumas tan diversas como Margo Glanz o Juan Martini, Miguel Vitagliano o Mario Bellatin, Hernán Ronsino o Gabriela Cabezón Cámara. Vale una mención especial a los más jóvenes de nuestro catálogo: Vera Giaconi y Matías Capelli, con uno y dos libros publicados en su haber, respectivamente. Tanto Vera como Matías nos cautivaron, por el modo de construir sus personajes, a través de la sequedad y aspereza de la sintaxis en un caso y por el cuidadoso trabajo con la prosa en el otro.
Esperamos que nuestro catálogo sea un amplificador de las escrituras del presente.
editorial@eternacadencia.com.ar / www.eternacadencia.com.ar
BLATT & RÍOS
POR DAMIÁN RÍOS Y MARIANO BLATT
Blatt & Ríos se dedica a publicar narrativa contemporánea. Hacemos tiradas pequeñas e imprimimos por demanda, lo que significa que nuestros títulos no se agotan. Tenemos distribución en alrededor de veinte librerías de Buenos Aires, Rosario y Santa Fe. También editamos ebook y lo comercializamos en Amazon y otras plataformas de venta online. Firmamos contratos no exclusivos: el autor tiene libertad de publicar su trabajo en otra editorial. Nos gusta mucho la narrativa y la poesía latinoamericana. Recibimos originales, pero a la mayoría de los libros que publicamos los salimos a buscar nosotros. No estamos esperando sentados en nuestras casas a que los escritores se nos acerquen: al contrario, investigamos, preguntamos, leemos revistas y blogs, recibimos recomendaciones de amigos. Nos gustan Aira, Cohen, Fogwill, Uhart, Libertella, los Lamborghini, Bizzio, Durand, Desiderio, Cucurto, Casas. A algunos de ellos los hemos publicado en Blatt & Ríos o anteriormente, en otras experiencias editoriales. Te recomendamos que leas algo de ellos antes de contactarte con nosotros o que al menos te consigas algún libro nuestro. Así como es feo que no te lean en las editoriales, también es feo recibir material de alguien que evidentemente no se preocupó por saber qué pensamos de la literatura. Y esta nota no alcanza para dar cuenta de eso. Cuentos, novelas, autobiografías o lo que sea, no nos fijamos mucho en los géneros. Nos interesa que los libros nos interpelen, nos hagan pensar, nos diviertan, que sean frescos, que abran el juego antes que cerrarlo. Desconfiamos de la perfección o creemos que la perfección le conviene más a la ingeniería que a la literatura, aunque podemos discutirlo. Preferimos que sobren adjetivos (en todo caso los sacamos nosotros) antes que que falten. Nos gusta el exceso y la imaginación desbordada. Pero claro, nos gusta la precisión. Odiamos los giros periodísticos (de movilero de canal de tele) en los textos literarios y odiamos las traducciones españolas, sobre todo los atentados al oído latinoamericano de los que es culpable la editorial Anagrama. No creemos que Raymond Carver sea mejor escritor que Ricardo Zelarayán, más bien al contrario, sólo que Zelarayán fue entrerriano y Carver, no. Creemos que Argentina es un país tilingo, aunque amamos nuestro país. A título personal, creemos que Proust ya lo escribió todo, aunque sobre todo nos interesa que sigan probando.
damianrios@hotmail.com
INTERZONA
POR GUIDO INDIJ
Hace poco más de un año encaré el reto de rescatar a interZona de su crisis económica y seguir construyendo un catálogo que fue moldeado por destacados editores como Edgardo Russo, Damián Ríos y Damián Tabarovsky. Mi gestión no presupone ser una tarea fácil para un editor experimentado en áreas distintas a la literatura, pero sí un desafío aceptable para quien ha construido por más de veinte años coherentes catálogos de fotografía, arte, ensayo, poesía, como es mi caso.
La pregunta que me hice al asumir el desafío fue: ¿qué es interZona? Y sigo preguntándome: ¿qué tiene de particular este catálogo? Y así como Agustín de Hipona sabe perfectamente qué es el tiempo, pero no puede explicarlo cuando se le preguntan, tanto yo como los libreros y los lectores reconocen a interZona como una zona muy particular de las letras. Su identidad editorial se autoimpone y señala el rumbo de mi trabajo. En los últimos meses –así como en los próximos–, el equipo editorial que conformo con Mariel Mambretti esta comprometido en el rescate, rediseño y reedición de gran parte del catálogo de obras fundamentales y ya agotadas (Fogwill, Aira, Pinedo, Cucurto, Bizzio, Bermani, Villoro, Diederichsen, Laiseca, Umpi). Al mismo tiempo, estamos lanzando nuevos títulos de nuestros autores (Villoro, Cohen, Martínez Estrada, Bizzio); y de nuevos autores que se irán sumando al catálogo: consagrados algunos (Caparrós, Chitarroni, Chejfec, Magnus), noveles otros (Robertita, Bertorello, García Yazlle, Dessal, Vanoli), ya que no queremos descuidar el rol que siempre ha tenido iZ en el descubrimiento de autores noveles Paralelamente hemos preparado distintas antologías temáticas, preparadas por Drucaroff, Maqueira y Terranova. Y este mismo mes lanzamos Historias de Hotel, fruto de la Residencia Creativa interZona en el LlaoLlao de la que han participado Carrera, Magnus, Nielsen, Chejfec, Robertita y González Amer.
www.interzonaeditora.com/originales
FACTOTUM
POR ANDREA STEFANONI
Factotum proyecta difundir la voz de los autores jóvenes que narren su tiempo y su espacio. La búsqueda se concentra en los tonos, en textos pulidos que la editorial acompaña en su mejora, en cada paso del proceso de edición y corrección. Factotum pretende que el escritor obtenga sus primeros pasos en la edición de sus textos y se sienta preparado para continuar en la senda, motivado, y con la experiencia de trabajar en equipo dentro del mundo editorial para que sus textos futuros se presenten con la misma fuerza en muchos otros espacios. Que sea el lugar donde aprenda lo que las grandes casas de edición no pueden, por sus lógicas, enseñar.
Factotum aspira a encontrar disparadores de lectura y de escritura que absorban a un público joven, tanto en narradores como lectores, y que se sitúe como piso, como plataforma de despegue de ambos extremos, narrador–lector. Hacer fuerte hincapié en utilizar para fines literarios las redes sociales y el juego de pertenencia dentro, siempre, de la idea de “contar su tiempo”. Principalmente, que los nuevos en las artes de la escritura se acomoden en el juego profesional que, entendemos, sienten lejano y falto de oportunidades.
Que se abstengan los que traigan cartas de recomendación. Sencillo: el texto es lo que cuenta. Del resto nos ocupamos nosotros.
factotumediciones.blogspot.com
OUTSIDER 
POR ENZO MAQUEIRA
Outsider nace con el objetivo de tender un puente entre dos mundos: el de la literatura oficial y el de la literatura marginal (el lector sabrá tomar ambas clasificaciones con la precaución necesaria). La idea es que los autores premiados, reconocidos o exitosos acompañen a escritores inéditos a dar sus primeros pasos. Tal acompañamiento puede adquirir muchas formas, desde el apoyo moral hasta la producción de un libro en conjunto, pasando por compartir lecturas, reseñas en medios y –vino mediante– alegres reuniones de fin de año.
Como toda editorial independiente, avanzamos de a poco. Eso significa que recibimos material, lo leemos, lo analizamos y por lo general encontramos muy buenos textos, pero no siempre podemos darles el lugar que se merecen. En poco más de un año, editamos tres títulos: una antología de relatos y poemas en la que conviven escritores con modelos, músicos, arquitectos y señoras de barrio que escriben; el libro doble que incluye las novelasLos zumitas/ El silencio del río, de Federico Jeanmaire y del hasta entonces inédito Juan Martín Guastavino; y la Antología Outsider II, que combina cuentos de autores de trayectoria, con jóvenes de la nueva narrativa y outsiders del mundillo editorial. Para el futuro, tenemos proyectado otro libro doble y un viejo anhelo de reunir autores argentinos con escritores de países latinoamericanos. Y nos gusta escuchar propuestas.
www.eloutsider.com.ar / ediciones.outsider@gmail.com
ENTROPÍA 
POR SEBASTIÁN MARTÍNEZ DANIELL
El azar, las impredecibles afinidades estéticas, la valoración de los textos en su particularidad y al margen de las nomenclaturas, las divergencias razonadas y las coincidencias intuitivas entre los cuatro editores responsables de Entropía… Todo eso, y algunos elementos más, van configurando la forma dinámica y algo caótica de una criatura parecida a un criterio editorial, que nació allá por 2004. Un criterio sustentado en las lecturas de cada uno de los integrantes de la editorial, que comprenden un espectro más o menos amplio de tendencias y tradiciones literarias. Un criterio que se aplica sobre obras que nos llegan, la mayor parte de las veces, de manos de autores sobre los que ignoramos todo, y otras contadas veces, sobre proyectos que implican a autores que ya conocemos por sus trabajos anteriores.
Como resultado de ese proceso incierto y gozoso, ha ido creciendo un catálogo que algunos juzgan coherente o que, por lo menos, ha iniciado un camino en busca de cierta identidad. Sopesar cuándo es el momento de reafirmar, quebrar o forzar la mutación de esa identidad es el trabajo que intentamos realizar cada vez que evaluamos un manuscrito, consideramos una propuesta o pergeñamos un proyecto de publicación que engrose la nómina de los títulos que editamos. Nos caracterizamos por leer manuscritos y descubrir nuevos escritores, pero además, nuestro catálogo cuenta con obras como la correspondencia y el teatro reunido de Puig y el diario de filmación de Fitzacarraldo de Werner Herzog.
www.editorialentropia.com.ar
PÁNICO EL PÁNICO 
POR MARINA GERSBERG Y LUCIANO LUTEREAU
Pánico el pánico es una editorial independiente nacida en Navidad de 2009. Su nombre surge una frase de El Pop Art (1967) de Oscar Masotta: “Los pánicos de una cultura visitada y atormentada por el peligro de convertirse en naturaleza”, que resume nuestra política editorial y el modo en que concebimos avanza la literatura contemporánea, asediada por el realismo y la degradación del escritor en “autor”.
Publicamos tres colecciones en formato de bolsillo: Narrativa Salvaje (cuentos y nouvelles), Proyecto Ansiedad (poesía), Ensayos Trash (ensayos). Nos interesa rescatar el carácter fluyente de la escritura, y la experiencia literaria como una actividad colectiva y de encuentro festivo. El libro es sólo una forma de plasmar ese movimiento.
Actualmente estamos lanzando una nueva colección de novelas, con el nombre de Potlach, que expone nuestra visión del Bicentenario, que preferimos interpretar en función de una lectura a contrapelo de la década del ’90, al confrontar la vieja oposición “civilización y barbarie” en “pizza con champagne”. La experiencia del Potlach, como don que rechaza el intercambio, es la inversión del significante de una época: convertibilidad.
Primeros cuatro títulos de Potlach: Los años felices, de Sebastián Robles; Cómo no pensar en mí, de Matías Pailos; La última de César Aira, de Ariel Idez; Literatura argentina, de Pablo Farrés.
panicoelpanico@gmail.com / www.panicoelpanico.com.ar
MILENA CASEROLA 
POR MATÍAS RECK
En Milena Caserola publicamos nueva narrativa, nueva poesía, nuevo ensayo, nueva investigación. Entendiendo nueva o nuevo como una mirada hacia atrás, a lo que ya se hizo, miramos los noventa y su “rescate” de los barrial, lo cotidiano, lo naif, y nos paramos en el barrio digital, precario, marginal, trash y romántico, hiper-virtualizado. Textos en tiempo real, fragmentarios, que rompen en serio, hasta no tener visibilidad. Escritura que desmaterializa la lengua, defconlatino, oralidades que parecen ser el eco de revoluciones tecnológicas de otra era, volviendo a la piedra, a lo arcaico, a lo barroco, con una velocidad y un equilibro en mapa de bites.
Milena Caserola está co-editando, participando, estando, con )el asunto(, en la FLIA, feria del libro independiente y publicando con La Periférica. En narrativa, nueva y posperonista, cuatro autores: Unamuno, Maqueira, Soifer, Sebakis. Literatura palindrómica con Nemirovsky, Tangos con Mauricio Marelli. En teoría-investigación, El Otro Marx de Oscar del Barco, Vías Argentinas, H. González, Rozitchener, Rodeiro, Bril. Las clases de Oscar Masotta rescatadas por Teodoro Lecman. La Recta Final de Ricardo Becher. El batido de trolo de Naty menstrual. Ioshua, Klaudia con K.
Siempre estamos abiertos a nuevos escritores, la editorial es vuestra.
www.milenacaserola.blogspot.com / www.elasunto.com.ar
CONEJOS
POR ARIEL BERMANI
Conejos surge a fines de 2010, con la coordinación editorial de Facundo R. Soto, Bruno Szister, Paula Brecciaroli y mía. En mayo de 2011 lanza sus primeros cuatro títulos: Ciertas chicasJuego de chicosYo quería ser astronauta y Brasil. Es una editorial que propone abrir nuevos espacios en el panorama actual de la literatura, presentando un conjunto de obras con una prosa fresca, que mezcla la plasticidad de la escritura y la profundidad de las sensaciones; historias que se leen rápido y, que, al mismo tiempo, dejan su marca de intensidad. Conejos es un sello independiente que publica ediciones que se caracterizan por los detalles: portadas ilustradas por valiosos artistas contemporáneos, libros que tienen una diagramación cómoda a la lectura, con la dirección gráfica de Pablo Rivas (Mambo).
Además de su primera tanda de libros, la editorial ha organizado y seguirá organizando un conjunto de distintos eventos como “El oficio de escribir”, charla en el Centro Cultural Recoleta, o lecturas en la librería Fedro, de San Telmo en las que participan destacados narradores del panorama nacional y que son abiertas al público. También formamos parte de las ferias del libro de Cipolleti, Florencio Varela y Mar del Plata. Para 2012 está prevista la aparición de cinco títulos, entre ellos Los apartados, de Juan Manuel Porta.
Conejos nace con la idea de crear un espacio de trabajo independiente, libre de las ataduras y expectativas del mercado. La independencia de la editorial busca abrir caminos donde puedan publicarse obras, que, por su novedad o por estar fuera del circuito comercial, no tienen espacio. El objetivo es unir fuerzas y recursos, descubrir nuevos autores, crear una red, para hacer posible este proyecto, donde la rentabilidad quede subordinada al placer de leer y de escribir.
editorialconejos@gmail.com / editorialconejos.blogspot.com
EL FIN DE LA NOCHE 
POR CAROLINA SBOROVSKY
Somos una mediana editorial independiente que integra el cuidado artesanal en el armado de cada título con tecnología de edición avanzada: impresión bajo demanda, distribución digital y libre acceso de lectura online (promovemos el derecho gratuito de leer). Nuestros libros jamás se extinguen ni salen de catálogo, y se distribuyen en todos los puntos de Argentina y del exterior en soporte digital y físico.
Recibimos material a través de la solapa Envío de Proyectos de nuestra página web. Pacientes para editar, esperamos reciprocidad para poder evaluar cada proyecto con calma.
¿Qué nos interesa? Más allá de su género, leemos con entusiasmo ese material en el que la lengua es un problema, o ése que nos emociona, o nos provoca, o el que pretende intervenir en los discursos y las prácticas, o nos hace preguntarnos si se trata de literatura, o que es efectivo en persuadirnos de que, quizás o en efecto, lo sea.
Más que preocuparnos por la categoría “género”, pensamos en cuál de nuestras colecciones cada texto podría incluirse. En Mapamundi vemos puentes, errancias, exilios. Volverse otro. Lugares de cruce o desencuentro literario. ¿Qué hay más allá de la prudencia del mapa? Para El Sueño De La Razón buscamos ficciones desbordadas, vocación por la desmesura, goce malsano. En los límites de lo real, el imaginario se regodea. Caligrama se caracteriza por retóricas irreverentes, artefactos para desarmar, arquitecturas poéticas resistentes al desgaste. Desear lo nuevo. ¿Cómo nombrar lo ya dicho? En Zona Áurea vemos pulidos textos de acabado perfecto, sólidas estructuras verbales, construcciones poéticas irreprochables. Cuando logra dar en el blanco, la palabra es un lujo. Y El Parque Escondido es nuestra colección para textos de iniciación, potentes voces nuevas, registros singulares, hallazgos y destellos.
info@elfindelanoche.com.ar / www. elfindelanoche.com.ar

domingo, 12 de enero de 2014

Sobre los suplementos culturales

"Hoy a los suplementos culturales les falta un poco de humor y ganas de reírse"

 Es el mítico editor y productor detrás de las grandes producciones literarias y musicales de las décadas del '60 y '70 en Argentina. Regresó al país luego de años en España y a los 81 años trabaja en su propia colección de libros en la Biblioteca Nacional.    

por Mariano Zamorano
Cómo conviene presentar a Jorge Álvarez? ¿Qué nombres propios que hayan pasado por su editorial o sello discográfico no entran entre las celebridades de la literatura y el rock nacional de las décadas del 60 y 70? ¿Qué dejó su paso de varias décadas en España y qué trajo su regreso al país? Una ayuda para comenzar a desentrañar alguna de las respuestas puede encontrarse en el apéndice del libro Memorias (Libros del Zorzal), que Jorge Álvarez publicó en septiembre de 2013, donde figuran los más de 200 libros que la editorial que llevó su nombre lanzó entre 1965 y 1968, y la discografía del sello Mandioca, La madre de los chicos y su sucesora Talen Microfon.


El encuentro se produce en el patio central de un hotel de la calle Gallo, en el barrio de Palermo, y enseguida Álvarez dice estar agradecido y sorprendido por el recibimiento que tuvo en el país, luego de que un conjunto de factores incidieran en su vuelta –dentro de los que ubica la crisis económica, "el corrimiento a la derecha" del gobierno español y su presencia durante los festejos del Bicentenario en pleno centro porteño–. "Mi regreso ha sido muy sospechoso. Coincidí con los festejos del Bicentenario que se realizaron en la Avenida 9 de Julio, y me pareció todo muy alegre y novedoso. Ya venía hablando con gente de acá que me llamaba y me pedía que volviera. Uno no puede evitar entusiasmarse. Con mi retorno, a Horacio González se le ocurrió hacer en la Biblioteca Nacional una muestra homenaje (Pidamos peras a Jorge Álvarez) y tuvo mucho éxito. Hubo mucha gente interesada, así que me encontré divertido y haciendo reír a las personas." 
Figura histórica del campo cultural, Álvarez dice que en la actualidad una parte de sus lecturas fijas las dedica a los suplementos literarios y de espectáculos de los diarios nacionales. "¿Sabés qué le falta a los suplementos culturales? Un poco de humor, simpatía, ganas de reírse. Son como demasiado serios. Antes estaban Oski, Copi, Mafalda y Landrú, y la gente tenía ganas de reírse, no se tomaba mucho en serio nada, y por eso yo me llevaba bien con todos." 
De alguna forma, la semilla de su trabajo de editor puede relacionarse con su particular relación con el peronismo (ver recuadro aparte) y una fallida primera biografía de Evita que David Viñas se rehusó a escribir, luego de que Juan José Sebreli tomara como propia su idea. La anécdota es conocida y Álvarez no pierde oportunidad en narrarla: corría el año 1961 y era empleado de la librería que regenteaba Roque Depalma Editor, cuando Viñas se acercó y le contó que preparaba la biografía de Eva Perón. El hasta ese momento joven empleado de confianza, conociendo la característica de librería de textos jurídicos de Tribunales, les sugirió a sus empleadores bajo amenaza de renuncia que editaran el libro. Tras la previsible negativa (los jefes alegaron "cuestiones políticas"), Álvarez decidió abrir su propia librería/editorial, ubicada en Talcahuano 485, dando comienzo a la leyenda. "Lo curioso fue que ese libro de Viñas jamás apareció por culpa de Juan José Sebreli, que cuando leyó que David estaba embarcado en ese proyecto se adelantó y se puso a escribirla él. Sebreli fue vivo y rápido, pero se terminó jodiendo. La biografía de él no era importante y lo poco que escribió David y llegué a leer, sí lo era", dice Álvarez –quien unos años después de ese encuentro fallido con Viñas tuvo su revancha al publicar Literatura argentina y realidad política.
"Lo nuevo de Jorge Álvarez", comenzó a ser el pedido frecuente que recibían los libreros. Rodolfo Walsh, Ricardo Piglia, Rodolfo Puiggrós, Juan José Saer, Ricardo Rojo (según Álvarez "el primer autor de un libro sobre el Che Guevara") fueron algunos de los autores que dejaron huellas en las distintas colecciones de la editorial.   
En tiempos donde grandes editoriales lanzan colecciones bajo el rótulo de "nuevo boom de crónica latinoamericana", la colección que apareció entre 1965 y 1969 por la editorial Jorge Álvarez sirve como insumo para refutar el adjetivo comercial de "nuevo". Dirigida por Julia Constenla, a cargo de la publicación de 21 títulos, la colección abarcó desde Crónicas del amor (con textos de Silvina Bullrich, Marco Denevi y Liliana Heker), Crónicas del Paraguay (Gabriel Casaccia, Jorge Rodolfo Ritter y Josefina Plá), Crónicas de Norteamérica (William Faulkner, Thomas Wolfe y Ring Lader), Crónicas de Latinoamérica (Juan Rulfo, Gabriel García Márquez, Guillermo Infante), Crónicas del sexo (Eugenio Cambaceres, Manuel Mujica Láinez y Piri Lugones) y Crónicas para las fiestas (Truman Capote, Ricardo Guiraldes y Antonio Gramsci). "Más allá de la veta comercial que pueden llegar a tener las editoriales actuales, me alegra el interés que está generando la crónica. Soy de los que piensan que ese boom del que se habla ahora se produjo desde mediados de los años sesenta. Hay que prestarle atención a los cronistas, incluyendo las grandes plumas como Rodolfo Walsh y Francisco Urondo, que también pasaron por la colección."
El adiós a los libros llegó en 1968, año que Jorge Álvarez recuerda como aquel que Krieger Vasena y Juan Carlos Onganía decidieron ponerse monetaristas, desnacionalizar la economía y desproteger al empresariado argentino. El hecho de ser un "capitalista sin capital", la decisión de no vender la editorial para que otros vendieran libros en su nombre, ni llamar a acreedores para solicitar confianza hicieron que el editor pasara a ser productor musical. Lejos de recordarlo como un momento traumático, Álvarez dice que era una época notable para sumergirse en el mundo de la música y ayudar a que la sociedad conociera al notable semillero que sería el "motor del nacimiento de rock en español". De esta forma a fines de los sesenta nació el sello Mandioca, definido por Álvarez como el primer sello independiente de rock de Buenos Aires y, quizás, de América Latina. Fueron tiempos de invitaciones a conciertos en alcancías con formas de manzana con la inscripción "rompeme", y un tal Luis Alberto Spinetta, con la certeza de que Álvarez había comenzado a terminar con la tradición de la música comercial del país. "Miguel Abuelo, Pappo, Manal, Vox Dei, eran todos músicos vivos, inteligentones, que se reían de todo. Tuve mucha suerte de conocerlos y trabajar con ellos", dice Álvarez.
A comienzos de la década del setenta, en el sello Talent Microfon –"sucesor natural de Mandioca"- conoció junto a Billy Bond y el Gordo Pierre a dos chicos del colegio Damaso Centeno: Charly García y Nito Mestre. Del primer encuentro pasaron sólo 24 horas para que Sui Generis tuviera su primer contrato. "Mi relación con Charly fue horrenda, nos llevamos muy mal, pero con respeto. Yo sé que él es el mejor y él sabe que yo soy el mejor. Alguna vez dijo que yo era la única persona que había conocido en el mundo de la música que sabía lo que hacía. Me pidió que llevara a Sui Generis al BA Rock cuando no los conocía nadie, y llevaban años dando vueltas sin respuestas. Charly no creía que le iba a hacer firmar un contrato. Era un imberbe y yo ya era madurito, hacía diez años me había fumado mi primer joint. Cuando le presenté a David Viñas comenzó a tener ideología política. Hasta ese momento había sido un crítico de las costumbres", recuerda.
A medida que transcurría la década, la represión y la censura aumentaban. De la vía negociadora (cambiar el nombre del disco de Sui Generis Pequeñas anécdotas sobre las instituciones, que en un comienzo iba a llamarse Instituciones), a la desaparición de amigos como Rodolfo Walsh, Haroldo Conti y Paco Urondo pasó poco tiempo. Harto de la persecución y la paranoia como forma de vida, en 1977 Álvarez optó por el exilio en Río de Janeiro, Caracas, Nueva York y, finalmente, España. 
"Llegué con 10 dólares prestados y pude conseguir trabajo en CBS", dice Álvarez, que demostró ser jugador de todas las canchas, pasando de ser fundador de un sello vital para el desarrollo del rock argentino frente a la "basura pop que consumía el país", a trabajar bajo la presión de encontrar al "Sui Géneris español" que fue Mecano y un posterior y poco recordado descubrimiento de Marta Sánchez, que incluyó la grabación de su primer single y las primeras apariciones televisivas. "Me contrataron por cinco años para que encontrara al grupo del éxito y tardé un año y medio."  
Puesto en perspectiva de todos los lugares y artistas con los que le tocó trabajar, Álvarez reconoce que Luis Alberto Spinetta y David Viñas son las dos personas con las que le hubiera gustado haber creado más cosas. "Con Spinetta trabajé mucho pero no todo lo que hubiera querido. Sin dudas, fue uno de los mejores compositores de la Argentina. David Viñas se murió joven. Me hubiera gustado hacer diez libros más con él. Era muy inteligente y cumplía la máxima de ponerle inteligencia a un fin determinado." 
El 2013 encontró a un Jorge Álvarez activo, nuevamente trabajando en el país en la producción musical (ver recuadro aparte), y encabezando el lanzamiento de Obras Completas, de Germán Rozenmacher, y Tres historias pringlenses, de César Aira, como los dos primeros libros de la colección Jorge Álvarez lanzada por la Biblioteca Nacional. "Yo no sabía quién era César Aira, pero lo leí y me pareció serio. Cuando me preguntan qué libros seguirán en la colección respondo que primero disfrutemos de los dos que se acaban de publicar. Me sirve para disimular que no tengo idea cuáles serán los próximos. Alguien me recomendó que hiciera uno de historia, con próceres argentinos donde cuente la historia de cada uno de ellos. Estoy trabajando en eso pero no sé si algún día se publicará." 
"Me tratan como si fuera un prócer, íntimamente me siento así pero no lo digo porque me da vergüenza. Igualmente yo tiendo a desacralizar, a quitarle a todo el hálito de cosa sagrada. Sagrado debe ser el gato, después nada más", asegura Álvarez.  A los 81 años, antes de despedirse, se muestra algo nostálgico y asegura que "cuesta trabajo ser joven". «
 
 
el rocanroll de perón: encuentros con el general
 
En su libro Memorias, Jorge Álvarez dedica un espacio considerable a los vaivenes personales con Juan Domingo Perón. De origen antiperonista, el primer encuentro de ambos se produjo en 1967 en Puerta de Hierro, en la quinta donde Perón pasó gran parte de su exilio en España, y a la cual Álvarez llegó por intermedio del empresario Jorge Antonio. 
"Yo me hice peronista y le pedí disculpas por haberme alegrado cuando lo sacaron del gobierno. Cuando llegué, él estaba en una reunión con estudiantes y ferroviarios, vino, me dio un apretón de manos y una palmadita en el hombro y yo ya estaba entregado. Le dije 'discúlpeme, general, yo era un pelotudo en esos tiempos', y me dijo que me olvide, que siete de cada diez personas que lo visitaban le decían lo mismo". 
Difícilmente, en ese momento alguno de los dos pudo siquiera imaginar que cinco años después volverían a estar en contacto –esta vez en la Argentina–, por pedido expreso de Perón. "A comienzos de 1973 a través de la Juventud Peronista me pidió organizar un festival para que la juventud conociera la fórmula presidencial que resultaría ganadora en marzo, Cámpora - Solano Lima", recuerda Álvarez. "¿Qué van a conocer si eran antediluvianos? Los representantes políticos tenían entre 70 y 80 años, andaban con chalecos y los chicos que iban al recital tenían 20. ¿Te parece que puede salir bien? Todos fingíamos por Perón, así que imaginate lo que fue", dice. 
A pesar de esto, el festival –realizado en el Estadio de Atlanta– contó con la presencia del propio Cámpora junto a Billy Bond y La Pesada del Rock and Roll, en lo que se recuerda como uno de los primeros contactos entre rock nacional y militancia política. 
"El perfil del público era más rockero que militante, no había ese ambiente típico de los actos, con banderas y consignas ideológicas, pero justamente por esa razón el encuentro tenía un significado profundo y novedoso, porque para los rockeros –al menos en este país– nunca había existido la política", escribe Álvarez en sus memorias. 
Lo cierto es que a fuerza de unos pocos encuentros personales, su inicial antiperonismo rabioso se convirtió en una grata relación y pieza del armado político para que la tercera presidencia de Perón llegara a la juventud. 
"Perón era muy simpático. Te compraba enseguida aunque no estuvieras en venta. El festival en Atlanta no podía salir bien nunca, pero me convenció de hacerlo. Chapeau absoluto a él." 
 
 
despuntando el vicio
 
Además de estar a cargo de la edición de la Colección Jorge Álvarez de la Biblioteca Nacional, el regreso al país no alejó a Álvarez del mundo de la música. El grupo de punk rock de zona norte Iwánido –que tiene más de diez años, reconoce influencia de bandas como The Pixies, Hellacopters, Jane's Adiction, Ramones y actualmente está grabando su cuarto disco– es el preferido de Álvarez, que gusta de asistir a los conciertos y señalar los ritmos que deben manejar con el público. La reversión de "Despeinada", el tema original de Palito Ortega, con una guitarra distorsionada y comercial fue ideada por el propio Álvarez. "Me gusta trabajar con ellos porque tienen mucha polenta, talento y son divertidos", dice Álvarez y los califica como un poco ingobernables e irrespetuosos, como él. 
Por su parte, Nahuel Llioni, guitarrista de Iwánido, agradece el trabajo constante que Álvarez realiza por la banda. "Está trabajando con nosotros, nos caga a pedos, nos da consejos, nos viene a ver, nos está entrenando desde hace un par de años. Decimos que es como un coach que nos entrena y pone en orden las cosas que no funcionan y estamos haciendo mal. Pienso que es la persona en la Argentina que más sabe del negocio de la música. Nos dice que las horas que ensayemos son las horas de vuelo que vamos a tener, y que cuanto más ensayemos mejor vamos a tocar. También nos ayuda a armar la lista de temas en los recitales, nos dice cómo nos conviene ordenarla y qué trucos nos conviene aplicar sobre el final de los temas. Son cosas básicas, que quizás uno las toma como obvias y al final no te das cuenta y las dejás de lado." 

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Historia de editores: Nuevos libros


En 1941, Henry Miller viajó a Nueva York y recorrió Estados Unidos, la ciudad en la que nació, su tierra. Salió espantado, excepto de Biloxi, un lugar “de ensueño” en el profundo Sur. Fue una pesadilla, Una pesadilla con aire acondicionado. Así tituló el largo relato de esa excursión al mundo capitalista que entonces vivía la siesta de la Gran Depresión. Como en las obras que lo hicieron famoso, dio mandobles a diestro y siniestro, y adivinó el clima de la guerra que se avecinaba así como el mundo de consumo irrestricto que vendría luego.
Veinte años después, en el otro lado del mundo, el mundo comunista, otra escritora, la francesa Simone de Beauvoir, visitaba con melancolía, acompañando a Jean-Paul Sartre, los avisos más dolorosos de la esclerosis del socialismo real y, además, de su propio marido. De ahí surgió un libro, Malentendido en Moscú. Ambos eran inéditos en español y acaban de aparecer traducidos por la editorial Navona.
Ni en el estilo (uno es rabioso, trepidante, está repleto de mala uva) ni en la atmósfera (son historias que viven en las antípodas) se parecen Miller y De Beauvoir, pero algo tienen en común estas obras que Navona rescata del olvido. En el libro de viaje del norteamericano que regresa de malhumor a su tierra y en la novela de la francesa que confirma su desencanto creciente hacia el comunismo se ponen en evidencia los dos espantos contemporáneos: el capitalismo ya no va a soltar su presa y el comunismo es aburrido como una mala historia de amor. Y los dos libros son eso, una historia de amor truncada, en el caso de Miller por su tierra, y en el caso de De Beauvoir desamor por el hombre que la había enamorado.
En un viaje a EE UU, el autor de ‘Sexus’ vio “el derrotismo de América”
“Todo está en el interior de nosotros mismos, y de una manera más clara y evidente aún, los mundos de ficción que creamos, la literatura”, dice Rosa Regás en el prólogo de Malentendido en Moscú. Y es verdad que el libro, que apareció por primera vez en Francia en 1992 (muertos ya Simone y su marido), se lee con la imagen (sobre todo la imagen última) de Sartre en la retina de lector. Este viaje sentimental a Moscú (en la ficción, a ver a la hija del marido de la protagonista; en la realidad, entre otras cosas, a compartir el tiempo con una amiga del filósofo) le sirve a Simone de Beauvoir para indagar en los efectos que la inminencia de la vejez tiene en la vida de pareja; y en este caso el aburrimiento que domina esa relación se acompasa con el aburrimiento que en ese momento devolvía la Unión Soviética a los que alguna vez creyeron que su ejemplo sería la solución, frente al capitalismo.
Una pesadilla con aire acondicionado es también la historia de un desencuentro; Miller había ido a Estados Unidos porque su padre se estaba muriendo, y encontró que era el país entero el que se había entregado a la muerte; el consumo calmaba las iras del aburrimiento y él preveía que esas ciudades que alguna vez fueron bellas e ingenuas se iban a devorar a sí mismas. Él vio ahí “el derrotismo de América”, la decrepitud de Nueva York, la estúpida aspiración al patriotismo como una religión. Algún día, frente a todo esto, habría que vivir "en cavernas democráticas".
‘Malentendido en Moscú’ se lee con la imagen de Sartre en la retina
En cavernas democráticas, o en París. El punto en común de estos dos libros de dos de los mitos más conocidos del siglo XX es un desamor común por el aburrimiento (de las patrias, de las ideas absolutas, de la pareja) y París. Nada hay como París; en Miller, como contrapunto de la fealdad insufrible de la mayor parte de la América que cruza; y en el caso del personaje femenino de Simone de Beauvoir París se presenta como solución ante la monotonía de Moscú, donde, además, se ha producido un insoportable malentendido del que parten la novela y, acaso, la propia autobiografía final de la pareja literaria más famosa del siglo XX.
¿Y por qué ha rescatado estos inéditos Navona? “Ya las agencias no te ofrecen inéditos ni te los encuentras por el camino” dice Pere Sureda, que forma parte del equipo editorial de Navona. “Y a mí me atraen esos escritores a los que se los comió la moda, pero siguen siendo excelentes. Henry Miller es un caso… En los 70 era comprado y leído y admirado por toda una generación. Pero pasado el tiempo, y a pesar de las excelentes ediciones de Edhasa, no existe en las mesas de novedades, ni está su obra entera en las librerías. ¡Pasó!”. Buscó en Internet (“que es donde encuentras esas cosas”) y halló este inédito, publicado por primera vez en 1945. “Busqué al agente, pagué, obviamente, y ahí está”. El relato de Simone de Beauvoir se había publicado en una revista y se editó en libro a finales de 2012, “a bombo y platillo”, por lo cual Sureda pensó que estaría vendido en España. “¡Y estaba libre de derechos! ¿Increíble, verdad? Así es el mundo del libro”. ¿Y fueron muy caros? “No tanto, entre 1.500 y 3.000 euros”.
La traducción de Una pesadilla con aire acondicionado es de José Luis Piquero; la de Malentendido en Moscú es de Joachim de Nys. Navona es una editorial de larga data, basada en Barcelona, a la que ahora se ha incorporado Pere Sureda, cuyo último trabajo, después de pasar por diversas editoriales españolas e iberoamericanas, fue el de director editorial en España de Norma.
 
 

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Pequeñas editoriales

Portadas
El mundo editorial está un poco loco. Se publica mucho y más en nuestro género, aunque tiendo a pensar que ya no es porque esté de moda sino porque, en cierto modo, se ha instalado como fenómeno. El caso es que por más que este humilde bloguero lea, no da tiempo a comentar propiamente y con la calidad que se merecen tantos y tantos títulos. Por eso quería dejar un hueco a algunas apuestas arriesgadas, interesantes y algunas veces suicidas que me han hecho llegar de una u otra manera editores y autores más pequeños. 
Sí, lo sé, se van a quedar fuera muchos. Lo siento. Haremos más, pero prefiero comentar sólo lo que conozco. Luther, una novela en el País Vasco con ETA y las drogas de fondo, una sopresa italiana y una apuesta suicida del gran David Peace son algunos de los platos de este menú. Lean y disfruten. 


Lobos frente al mar. Carlos Mazza. (Seronda. Traducción de Francisco Álvarez). Un autor y una novela peculiares. Corrupción, negrura y muerte en el Bari veraniego (buen escenario) que tan bien conoce el autor (sólo ha salido de allí para hacer el servicio militar). Una novela que entra de lleno en la miseria que corroe Italia contada con acierto y pulso por un hombre que militó en la extrema izquierda y que ha trabajado 35 años en el sector bancario. El libro inauguró la colección Sabot- Age del sello Edizione, avalada por el maestro Massimo Carlotto (otro con historia al que debemos un homenaje aquí). 
La rata en llamas. George V. Higgins (Libros del Asteroide. Traducción de Magdalena Palmer). Algunos nunca dejaremos de agradecer a estos aventurados editores que hayan recuperado a un clásico del género que ha sido menospreciado a un nivel sólo comparable con su calidad. Aquí ya hablamos de él y volveremos a hacerlo. En este caso vuelven los ingredientes clásicos: abogados de poca monta, delincuentes grises pero peligrosos, humor corrosivo y, sobre todo, unos diálogos por los que muchos autores contemporáneos darían sus dos brazos.
1974. Red Riding Quartet. David Peace (Alba. Traducción de Manu Berástegui). Un escritor de altura embarcado en un proyecto de locos. Este libro es la primera parte de una serie de cuatro obras publicadas por Alba y situadas en Yorkshire. Muerte, misterio, negrura, mucha negrura y calidad para una novela que no se olvida fácilmente (cuando lea las otras tres, lo comentaremos como se merece). Un libro brutal de un escritor soberbio. Ya hablamos aquí también de Tokyo Año Cero.
Luther. El origen. Neil Cross (Es Pop Ediciones. Traducción de Óscar Palmer). Para los fans de la serie poco se puede decir de Luther que no se sepa. Para los que no la hayan visto, que no se la pierdan. Para todos, vayan a este libro donde Cross (guionista de la serie) refleja a la perfección los demonios internos que llevaron a Luther a la desesperación y a la cuesta abajo personal y profesional. A veces crep que es mejor incluso que la serie. Un must. 
Respirar por la herida. Víctor del Árbol. (Alrevés). Baste este ya emblemático libro de la ficción criminal española contemporánea para hablar de la apuesta valiente y seria de esta editorial. De la novela ya habló el autor en una entrevista de Aurora Intxausti en este blog. Sólo decir que tiene una fuerza desconocida y una calidad soberbia, como otras obras de las que ya hablaremos (atentos a La paz de los sepulcros, de Jorge Volpi, que reseñaremos en breve. Brutal). 
Nadie llora a un muerto. Deborah Crombie (Navona. Traducción de Rebeca Bouvier). La autora de Dreaming of the bones sigue con su serie de Duncan Kincaid y Gemma James. Ella es texana pero escribe novelas perfectamente ambientadas cerca de Londres. Un clásico del género que no conviene perderse. 
La última batalla. Javier Abasolo (Erein). A veces se echa en falta novela negra que se meta hasta el fondo en la miseria que ha vivido este país. Esta lo hace. El asesinato de un etarra a la salida de prisión (qué actual) y las heridas sufridas por un ertxaintza en el mismo acto desencadena una investigación que vuelve al Euskadi de los ochenta: ETA, la reconversión industrial y las drogas. Un paisaje duro para una novela que no da tregua. 
Los cuadernos secretos de Sherlock Holmes. Javier Casis (Buscarini). Una aventura más para los amantes del inquilino del 221b de Baker Street. Ya saben los fans que Holmes participó en decenas de casos que sólo aparecen citados pero que Connan Doyle nunca relató. Casis los recoge con respeto y los cuenta. Arriesgado, sí, pero interesante y muy entretenido. 
Con todo el odio de nuestro corazón. Fernando Cámara (Rey Lear). Un mundo, no tan lejano, en el que la crisis no ha devastado y la clase media vive en la miseria. Un profesor, un joven desequilibrado y una directora de sucursal que vendió preferentes se alían para matar a uno de los responsables de la crisis. Distopía y ficción criminal mezclados y que merecieron el Premio Francisco García Pavón de narrativa policíaca 2013. 
13 días. Valentina Giambaco (Pamiès. Traducción de Ana María Sánchez). Un hombre temido por todos que fue secuestrado cuando era pequeño. 13 días y una venganza pendiente. Y una detective, Alice Madison, que tiene que pasearse por el lado oscuro para tratar de llegar a la verdad. Thriller psicológico de los buenos. Ya hablamos en su día de El pirómano, otra de las apuestas de estos aventureros. 

jueves, 5 de diciembre de 2013

André Schiffrin:editor independiente


Murió el editor independiente André Schiffrin

Publicó a autores como Michel Foucault, Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvo Beauvoir, Marguerite Duras y Günter Grass en los Estados Unidos. Tenía 78 años.

SCHIFFRIN. Fue uno de los hombres más importantes del mundo de la las Letras estadounidenses.

André Schi Schiffrin, el editor independiente franco-estadounidense que publicó a autores como Michel Foucault, Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvo Beauvoir, Marguerite Duras y Günter Grass en los Estados Unidos, murió el domingo en Par París a los 78 años.
Schiffrin, uno de los hombres más importantes del mundo de la las Letras estadounidenses, falleció en la ciudad en la que había nacido en 1935 y de la que emigró a los 6 años, huyendo de la persecución nazi que había invadido Francia. 
Heredó una editorial pero sobre todo la pasión por el oficio de su padre, pero cuando los resultados económicos no fueron buenos, fue separado de su cargo: decidió entonces fundar una nueva. A la vez, escribió durante su carrera algunos libros con reflexiones sobre su trabajo, como El control de la palabraLa edición sin editoresUna educación política y El dinero y las palabras.

miércoles, 23 de octubre de 2013

El desafio de acercar la palabra a las masas

El libro entre la creación y la comunicación:El desafío de acercar la palabra a las masas
“Desde la palabra y gracias a ella, hemos construido el edificio de la civilización”. Así dio inicio Juan Luis Cebrián, presidente ejecutivo del Grupo Prisa, a la segunda plenaria del día: El libro entre la creación y la comunicación. El libro tradicional, afirmó, el escritor y académico, no es solo un recipiente de historias y relatos, "es un objeto valioso en sí mismo por su textura, por su olor, por su tipografía". Insistió en que más allá de la discusión sobre si es mejor o no el libro de papel o el electrónico, al final, contar historias seguirá siendo la esencia de nuestros orígenes.
La manera en que esas palabras con que se ha construido a través del tiempo el edificio de la civilización han evolucionado mucho desde entonces y ha penetrado hasta el libro electrónico simplificando el trabajo de los escritores, reduciendo los costos de producción y multiplicando el universo de lectores. “Las ediciones digitales comienzan a superar a las impresas y son el camino para que los países alcancen el anhelado fin de la democratización de la lectura”, asegura Osvaldo Hurtado, ex presidente de Ecuador.
Esta era digital ha traído consigo la inmediatez de la noticia y a su vez, la saturación de información. Según Fernando Iwasaki, escritor, filólogo e historiador peruano, “nuestra época de desafíos creativos y comunicativos tiene mucho en común con la Europa de los años 1500, abrumada por exceso de información que casi nunca logró convertirse en conocimiento”.
Es necesario decantar la información, el problema es que solo una minoría escoge la cultura: “Las personas eligen más entretenimiento que cultura, más deporte que literatura, más chismorreo que información”. Para ello el autor chileno Antonio Skármeta propone abordar la literatura de manera diferente, evitando colocarla como algo lejano y ausente. “Es necesario insertar el cuerpo extraño (la literatura) en un paisaje familiar”.
Lo dice por experiencia, pues fue algo que él logró a través de la serie El Show de los Libros que desmitificó la creencia de que la televisión amena no puede ser inteligente, y viceversa, presentando la literatura como algo cercano a la audiencia, brindándoles otra perspectiva.
“Contar las cosas es una manera de poseerlas, apoderarse y compartirla con los demás”, dice Cebrián para recordarnos la importancia del contador de historias y la responsabilidad que tenemos de defender nuestra cultura a través de la literatura.
“El futuro de la literatura está en Latinoamérica”
“El derecho de autor está en crisis” según Fernando Serrano Migallón, profesor de Ciencia Políticas y Derecho Constitucional mexicano. Durante su intervención en la mesa sobre Propiedad intelectual y derechos de autorexplicó que el principal problema es su naturaleza. “No sabemos si es un derecho público, privado, social, personal… tiene algunas características de cada uno y en definitiva, es un derecho humano y un derecho moral. Pero es un derecho complejo”. Esto dificulta su legislación y la aplicación de la ley.
Ante los 25 millones de dólares que la piratería literaria genera anualmente,Héctor Abad Faciolince, autor, periodista y editor colombiano, considera que se necesita una ley universal que regule el derecho de autor pero no existe un legislador que proteja a todos. “Para solucionar los problemas cibernéticos, debemos crear nuevas técnicas más eficaces. Hay que crear un nuevo modelo de regulación”.
Si hablamos sobre derechos de autor, también es importante resaltar los derechos del lector. En el panel de Edición digital y libro electrónico donde se realizó una ronda de preguntas, nos encontramos con un señor preocupado por la volatilidad de los libros electrónicos, “¿Qué pasará cuando lleguen nuevas tecnologías que no sean compatibles con mis e-books? ¿Cómo dejarle el legado de mis libros favoritos a mi hijo?”
A esto Pablo Arrieta, profesor en la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia, respondió: “El lector tiene derechos, entre ellos el derecho de permanencia de la cultura. A la hora de hablar de libros electrónicos, no es simplemente cambiar el formato sino cambiar un chip de cómo vamos a acceder a la información”. Hizo énfasis en la forma en que los libros electrónicos han ayudado a personas con discapacidad a través de audiolibros y los enlaces multimedia que muchos ya contienen, intentando dejar claro que no debe existir miedo a esta evolución del libro.
 “Cada libro encuentra su lector y cada lector encuentra el formato en que quiere leer. Al final, cada elemento (el libro impreso y el digital) va a tener su propio espacio. A nosotros nos queda defender nuestro derecho como lector”.
Al hablar de Edición y canales de distribución, Claudio López Madrid, editor de Random House Mandadori, afirma que el futuro de la literatura está en Latinoamérica. Sin embargo, no siempre fue así. El mercado americano servía de apoyo para la industria del libro en España. “Hoy en día es otra historia y yo le aconsejo a nuestros autores que se ganen su natal primero, luego los pueblos vecinos y después, solo después se expandan a nuevos horizontes como Estados Unidos y España”.
Finalmente, nos deja esperanza a los aspirantes novelistas cuando insiste en que “no hace falta ganar el Premio Alfaguara para estar en todos los países de la lengua. Lo que hace falta es imaginación y esfuerzo”.