domingo, 24 de mayo de 2020

Imágenes de la Feria del Libro en Malvinas Argentinas

Archivos del 2019, con escritores  de Malvinas Argentinas. Adela (organizadora) y Julio Azzimonti


Chaplin en la promo


lunes, 8 de abril de 2019

Los planes de Taibo II para el FCE en Argentina


Paco Ignacio Taibo II, director del Fondo de Cultura Económica, anunció este miércoles, a través de un video de prensa, el nombramiento de Horacio González como director de la filial de la editorial del Estado mexicano en Argentina.
Entrevistado por Clarín, González, director de la Biblioteca Nacional entre 2005 y 2015, durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, comentó:

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“Todavía estamos pisando un suelo muy fresco. Ayer conversé largamente con Paco Taibo. Vamos a buscar revitalizar esa editorial con más de ochenta años en los que la intervención argentina no fue escasa”.
En entrevista con el diario Página 12, al responder a una pregunta sobre el futuro de la editorial en este país, el escritor mexicano respondió:
“Argentina es clave en el proyecto. Argentina y México fueron los dos países que, junto con Cuba, protagonizaron el auge de la distribución de libros en América Latina. Podemos volver a eso y necesitamos un director como Horacio González, que entenderá muy rápido a qué venimos y qué queremos. 

"Tenemos que reorganizar la editorial en Argentina. Queremos que sea un centro de debate del pensamiento progresista. No llegamos al poder en México representando al neoliberalismo: somos de izquierda y donde quiera que lleguemos vamos a seguir siendo la izquierda. Vamos a focalizar que nuestras librerías se vuelvan un centro de reunión de escritores y pensadores, centro de debate sobre los caminos de la izquierda. Lo cual no excluye hacer presentaciones de libros de psicología, pero hemos sacado los libros de autosuperación”.
Sobre la situación del FCE fuera de México, dijo: “En el caso de las filiales, tenemos 12 librerías en 10 países, dos de ellas en quiebra, cerradas. Y otras en desastre, una de ellas la argentina. Hay 700 mil libros embodegados. Esta filial estuvo años en rojo. Dejó de estarlo por la venta de un edificio y compra de otro, pero perdíamos dinero. Nuestras filiales perdían al año un millón 300 mil dólares, que no es broma. El Fondo había perdido su presencia en el mundo universitario, no estaba claro qué editábamos y cómo editábamos, las editoriales en el exterior publicaban sin acuerdo con la central. Teníamos que reparar rápidamente, mientras nos dedicamos a darle una nueva visión”.
Sociólogo, doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de São Paulo, Horacio González es catedrático universitario y autor de una amplia obra entre la que destacan títulos como Filosofía de la conspiración y Paul Groussac: La lengua emigrada. Forma parte del grupo Espacio Carta Abierta, cercano al kirschnerismo y, de acuerdo con Taibo II, “es un prestigiado intelectual de izquierda”.

viernes, 20 de julio de 2018

Lanzan el Premio Nobel Alternativo de Literatura Bendecido por libreros y bibliotecarios

Una “Nueva Academia”, sin fines de lucro, encargó la preselección de los 47 candidatos, 30 mujeres y 17 hombres.
por Silvina Friera
Joyce Carol Oates, una de las 30 mujeres candidatas. El Nobel “oficial” quedará para 2019.
La corrección política –el “mal” de estos tiempos– aletea sobre el horizonte del mayor reconocimiento literario a nivel global: el Premio Nobel de Literatura. Después del escándalo de acoso sexual, filtraciones y corrupción, la Academia Sueca decidió en mayo pasado posponer la entrega del premio para 2019. Como si estuvieran aquejados de una abstinencia galopante, un centenar de escritores, periodistas y artistas suecos no quieren esperar un año y optaron por lanzar el Premio Nobel Alternativo, que será otorgado por la “Nueva Academia”, una organización sin fines de lucro que le encargó a libreros y bibliotecarios suecos la preselección de los 47 candidatos: 30 mujeres y 17 hombres. No hay representantes de la lengua española en ese listado. Entre los preseleccionados, que se podrán votar hasta el próximo 14 de agosto en la página web dennyaakedemin.com http://dennyaakedemin.com/, están Joyce Carol Oates, Margaret Atwood, Patti Smith, J.K. Rowling, Siri Hustvedt, Haruki Murakami, Paul Auster, Cormac Macarthy, Ian McEwan, Thomas Pynchon y Don Delillo, entre otros. De esta votación popular electrónica quedará una lista de cuatro autores –2 mujeres y 2 hombres– sobre la que dictaminará el jurado de expertos, presidido por la editora Ann Pålsson, e integrado por la profesora Lisbet Larsson, el editor y crítico Peter Stenson y la librera Gunilla Sandin. La ganadora o el ganador se anunciará el próximo 14 de octubre.
Las “buenas intenciones” –querer cambiarle la cara a un premio cuya transparencia y reputación están profundamente cuestionadas– pecan de ingenuidad, como si la candidez fuese una consecuencia indeseada de la corrección política. La “Nueva Academia” aspira a que el “Nuevo Premio de Literatura 2018” esté en las antípodas del Nobel, una distinción de un viejo mundo carcomido por los “privilegios, los conflictos de intereses, la arrogancia y el sexismo”, según postulan los “neoacadémicos”. En cambio, el nuevo galardón celebra los valores de la democracia, la empatía y el respeto. La periodista Alexandra Pascalidou, cofundadora de la “Nueva Academia”, siguió el escándalo que involucra al fotógrafo y dramaturgo francés Jean-Claude Arnault, esposo de una de las académicas, Katarina Frostenson, denunciado por 18 mujeres por violación y agresión sexual. El sujeto en cuestión, además, anticipó en público el ganador del Nobel al menos en tres ocasiones, cuando lo obtuvo la austríaca Elfriede Jelinek (2004), el británico Harold Pinter (2005) y el francés Patrick Modiano (2014). Frostenson renunció al igual que seis miembros más, incluida la secretaria permanente, Sara Danius. La Academia quedó entonces con 11 miembros de 18, y sin reemplazo efectivo, porque según su estatuto, la vacante se cubre solamente por fallecimiento. La crisis logró que interviniera hasta el rey de Suecia, Carlos Gustavo XVI, quien pidió un cambio en el estatuto para que los renunciantes puedan ser reemplazados.
Ocho veces en la historia se suspendió la entrega del Nobel de Literatura. En 1914 y 1918, el comienzo y el fin de la Primera Guerra Mundial; en 1935, el único año en que fue declarado desierto; tampoco se entregó entre 1940 y 1943, las cuatro ediciones por la Segunda Guerra Mundial; y no se entregará en 2018. Pascalidou, cuando se anunció la suspensión del Nobel de este año, se preguntó: “¿por qué los autores tienen que pagar el precio de este desastre?”. Entonces se le ocurrió motorizar esta “Nueva Academia”, organización que planean deshacer una vez que se entregue el premio, unos 112.000 dólares que se consiguieron a través de una financiación participativa y de mecenazgo, según expresó en una entrevista para The New York Times, porque el objetivo es llamar la atención hacia lo que está mal en la Academia Sueca. “Lo que nos gustaría es ver algo nuevo: una Academia Sueca que sea contemporánea, abierta al mundo, inclusiva, transparente”, planteó Pascalidou y aclaró que no esperan que en el futuro la Academia haga participar a los bibliotecarios y mucho menos al público en sus decisiones. “No creo que adopten lo que estamos haciendo, ya que son personas que expresan puntos de vista muy elitistas sobre los bibliotecarios. ¿Por qué creen que las personas en la academia son las únicas que conocen sobre literatura”, agregó la periodista sueca.

domingo, 18 de febrero de 2018

Brigada del papel: los verdaderos bastardos sin gloria


Un libro recupera los sucesos ocurridos durante y después de la ocupación nazi de Vilna, cuando existió una mítica “Brigada del papel”, que tenía por objetivo rescatar libros, documentos y tesoros culturales judíos.
El año pasado, el sello ForeEdge (Nueva York), publicó el libro Los contrabandistas de libros: partisanos, poetas, y la carrera por salvar los tesoros judíos de los nazis, de David E. Fishman, profesor en The Jewish Theological Seminary. En él se reconstruyen los sucesos ocurridos durante y después de la ocupación nazi de Vilna, ciudad conocida como la “Jerusalén” de Lituania. El autor tomó testimonio a sobrevivientes, consultando documentos judíos, alemanes y rusos. Allí existió la “Brigada del papel” cuyo objetivo era rescatar libros, documentos y tesoros culturales judíos en la “zona aria” de Vilna para ocultarlos en el ghetto, o hacerlos salir de la región. La integraban poetas, escritores y eruditos que arriesgaron todo tanto en la resistencia como en la construcción de un búnker a 18 metros de profundidad, donde ocultaron parte del material.
Si en Bastardos sin gloria de Tarantino, Aldo “El Apache” Raine (Brad Pitt) era el reclutador de soldados norteamericanos judíos y jefe de los “asesinos de nazis”, la “Brigada del papel” se formó por iniciativa de otro apache: Shmerke Kaczerginski. Poeta, militante de izquierda, surgió como líder natural por varios motivos. Criado en un orfanato de Vilna, encarcelado por activismo en la adolescencia, actor, buscavidas, y con mucha calle, resistió los primeros meses de la ocupación simulando ser mendigo sordomudo (su acento lo delataba), hasta que fue arrestado. La brigada fue la respuesta al Hans Landa del momento: Johannes Pohl, enviado del Einsatzstab Reichsleiter Rosenberg (ERR), grupo nazi saqueador de bienes culturales en los países ocupados. El poder del ERR era tal que la SS respondía a sus órdenes. Como ellos usaban mano de obra del ghetto, Shmerke participó en la selección del material robado a bibliotecas y colecciones privadas.
Según Fishman, los judíos les reclamaban por qué arriesgar la vida por el papel en vez de buscar comida, la respuesta: los libros son irreemplazables y, aunque provienen de los árboles, no florecen en ellos como las manzanas. Si bien Pohl pudo hacerse de tesoros para enviar al Instituto para el Estudio de la Cuestión Judía, la brigada traficó bajo sus propias narices. En septiembre de 1943 la rebelión del ghetto fracasó con la muerte del comandante partisano Vitnberg, entonces Kaczerginski y otros de su grupo huyeron a los bosques para luchar en la resistencia. Volvieron con los soviéticos que avanzaban hacia Alemania y, con la nueva ocupación, no pasó más de un año para que el antisemitismo de Stalin obligara a otra mudanza de los tesoros escondidos. A eso siguió el exilio ante la política de pogrom. El libro de Fishman cita las discusiones intelectuales en torno al rescate cultural, así como las motivaciones de los integrantes de la brigada.
Como corolario, queda la historia de los antagonistas: Pohl y Kaczerginski. El saqueador y el prestidigitador. Nuestros Hans Landa y Aldo Raine. Pohl, sacerdote católico antes de la guerra, se alejó de la religión para abrazar la teoría de la superioridad racial. En 1932 Pohl estudió en el Instituto Oriental de Jerusalén, por ello era “experto en judaísmo” dentro de la maquinaria del ERR. Terminada la guerra, su jefe, Alfred Rosenberg fue juzgado y ejecutado en Nüremberg. La suerte de Pohl fue mucha: un año en un campo de desnazificación, reinsertándose en el medio editorial alemán. El profanador de bibliotecas trabajó allí hasta su muerte, en 1960.    
Kaczerginski, desilusionado de los soviéticos, recala en París donde le sugieren emigrar para la construcción de Israel. Era eso, o viajar a la Argentina, cuya comunidad judía le ofrecía trabajo en la divulgación de la cultura yiddish. Shmerke, compositor de tangos en esa lengua, eligió Buenos Aires. Aquí fue conferencista, denunciando al sistema soviético enfrentándose con los judíos del PC argentino que boicoteaban sus charlas. A pesar de eso publicó La destrucción de Vilna (1947), Entre el martillo y la hoz (1949), ¡Partisanos, avancen! (1947) y Era un partisano (1952), y un compendio de canciones que se entonaban en los campos de concentración y ghettos de Europa Oriental. El apache del papel también fijó la tradición oral durante el genocidio, todo un logro. En 1954, a los 45 años (como una ironía sobre el destino de Gardel), Shmerke murió en un vuelo de línea que partió de Mendoza y se estrelló contra una montaña. Un final triste como ciertos tangos, pero en yiddish, la lengua salvada gracias a su valentía.

Omar Genovese