viernes, 20 de julio de 2018

Lanzan el Premio Nobel Alternativo de Literatura Bendecido por libreros y bibliotecarios

Una “Nueva Academia”, sin fines de lucro, encargó la preselección de los 47 candidatos, 30 mujeres y 17 hombres.
por Silvina Friera
Joyce Carol Oates, una de las 30 mujeres candidatas. El Nobel “oficial” quedará para 2019.
La corrección política –el “mal” de estos tiempos– aletea sobre el horizonte del mayor reconocimiento literario a nivel global: el Premio Nobel de Literatura. Después del escándalo de acoso sexual, filtraciones y corrupción, la Academia Sueca decidió en mayo pasado posponer la entrega del premio para 2019. Como si estuvieran aquejados de una abstinencia galopante, un centenar de escritores, periodistas y artistas suecos no quieren esperar un año y optaron por lanzar el Premio Nobel Alternativo, que será otorgado por la “Nueva Academia”, una organización sin fines de lucro que le encargó a libreros y bibliotecarios suecos la preselección de los 47 candidatos: 30 mujeres y 17 hombres. No hay representantes de la lengua española en ese listado. Entre los preseleccionados, que se podrán votar hasta el próximo 14 de agosto en la página web dennyaakedemin.com http://dennyaakedemin.com/, están Joyce Carol Oates, Margaret Atwood, Patti Smith, J.K. Rowling, Siri Hustvedt, Haruki Murakami, Paul Auster, Cormac Macarthy, Ian McEwan, Thomas Pynchon y Don Delillo, entre otros. De esta votación popular electrónica quedará una lista de cuatro autores –2 mujeres y 2 hombres– sobre la que dictaminará el jurado de expertos, presidido por la editora Ann Pålsson, e integrado por la profesora Lisbet Larsson, el editor y crítico Peter Stenson y la librera Gunilla Sandin. La ganadora o el ganador se anunciará el próximo 14 de octubre.
Las “buenas intenciones” –querer cambiarle la cara a un premio cuya transparencia y reputación están profundamente cuestionadas– pecan de ingenuidad, como si la candidez fuese una consecuencia indeseada de la corrección política. La “Nueva Academia” aspira a que el “Nuevo Premio de Literatura 2018” esté en las antípodas del Nobel, una distinción de un viejo mundo carcomido por los “privilegios, los conflictos de intereses, la arrogancia y el sexismo”, según postulan los “neoacadémicos”. En cambio, el nuevo galardón celebra los valores de la democracia, la empatía y el respeto. La periodista Alexandra Pascalidou, cofundadora de la “Nueva Academia”, siguió el escándalo que involucra al fotógrafo y dramaturgo francés Jean-Claude Arnault, esposo de una de las académicas, Katarina Frostenson, denunciado por 18 mujeres por violación y agresión sexual. El sujeto en cuestión, además, anticipó en público el ganador del Nobel al menos en tres ocasiones, cuando lo obtuvo la austríaca Elfriede Jelinek (2004), el británico Harold Pinter (2005) y el francés Patrick Modiano (2014). Frostenson renunció al igual que seis miembros más, incluida la secretaria permanente, Sara Danius. La Academia quedó entonces con 11 miembros de 18, y sin reemplazo efectivo, porque según su estatuto, la vacante se cubre solamente por fallecimiento. La crisis logró que interviniera hasta el rey de Suecia, Carlos Gustavo XVI, quien pidió un cambio en el estatuto para que los renunciantes puedan ser reemplazados.
Ocho veces en la historia se suspendió la entrega del Nobel de Literatura. En 1914 y 1918, el comienzo y el fin de la Primera Guerra Mundial; en 1935, el único año en que fue declarado desierto; tampoco se entregó entre 1940 y 1943, las cuatro ediciones por la Segunda Guerra Mundial; y no se entregará en 2018. Pascalidou, cuando se anunció la suspensión del Nobel de este año, se preguntó: “¿por qué los autores tienen que pagar el precio de este desastre?”. Entonces se le ocurrió motorizar esta “Nueva Academia”, organización que planean deshacer una vez que se entregue el premio, unos 112.000 dólares que se consiguieron a través de una financiación participativa y de mecenazgo, según expresó en una entrevista para The New York Times, porque el objetivo es llamar la atención hacia lo que está mal en la Academia Sueca. “Lo que nos gustaría es ver algo nuevo: una Academia Sueca que sea contemporánea, abierta al mundo, inclusiva, transparente”, planteó Pascalidou y aclaró que no esperan que en el futuro la Academia haga participar a los bibliotecarios y mucho menos al público en sus decisiones. “No creo que adopten lo que estamos haciendo, ya que son personas que expresan puntos de vista muy elitistas sobre los bibliotecarios. ¿Por qué creen que las personas en la academia son las únicas que conocen sobre literatura”, agregó la periodista sueca.

domingo, 18 de febrero de 2018

Brigada del papel: los verdaderos bastardos sin gloria


Un libro recupera los sucesos ocurridos durante y después de la ocupación nazi de Vilna, cuando existió una mítica “Brigada del papel”, que tenía por objetivo rescatar libros, documentos y tesoros culturales judíos.
El año pasado, el sello ForeEdge (Nueva York), publicó el libro Los contrabandistas de libros: partisanos, poetas, y la carrera por salvar los tesoros judíos de los nazis, de David E. Fishman, profesor en The Jewish Theological Seminary. En él se reconstruyen los sucesos ocurridos durante y después de la ocupación nazi de Vilna, ciudad conocida como la “Jerusalén” de Lituania. El autor tomó testimonio a sobrevivientes, consultando documentos judíos, alemanes y rusos. Allí existió la “Brigada del papel” cuyo objetivo era rescatar libros, documentos y tesoros culturales judíos en la “zona aria” de Vilna para ocultarlos en el ghetto, o hacerlos salir de la región. La integraban poetas, escritores y eruditos que arriesgaron todo tanto en la resistencia como en la construcción de un búnker a 18 metros de profundidad, donde ocultaron parte del material.
Si en Bastardos sin gloria de Tarantino, Aldo “El Apache” Raine (Brad Pitt) era el reclutador de soldados norteamericanos judíos y jefe de los “asesinos de nazis”, la “Brigada del papel” se formó por iniciativa de otro apache: Shmerke Kaczerginski. Poeta, militante de izquierda, surgió como líder natural por varios motivos. Criado en un orfanato de Vilna, encarcelado por activismo en la adolescencia, actor, buscavidas, y con mucha calle, resistió los primeros meses de la ocupación simulando ser mendigo sordomudo (su acento lo delataba), hasta que fue arrestado. La brigada fue la respuesta al Hans Landa del momento: Johannes Pohl, enviado del Einsatzstab Reichsleiter Rosenberg (ERR), grupo nazi saqueador de bienes culturales en los países ocupados. El poder del ERR era tal que la SS respondía a sus órdenes. Como ellos usaban mano de obra del ghetto, Shmerke participó en la selección del material robado a bibliotecas y colecciones privadas.
Según Fishman, los judíos les reclamaban por qué arriesgar la vida por el papel en vez de buscar comida, la respuesta: los libros son irreemplazables y, aunque provienen de los árboles, no florecen en ellos como las manzanas. Si bien Pohl pudo hacerse de tesoros para enviar al Instituto para el Estudio de la Cuestión Judía, la brigada traficó bajo sus propias narices. En septiembre de 1943 la rebelión del ghetto fracasó con la muerte del comandante partisano Vitnberg, entonces Kaczerginski y otros de su grupo huyeron a los bosques para luchar en la resistencia. Volvieron con los soviéticos que avanzaban hacia Alemania y, con la nueva ocupación, no pasó más de un año para que el antisemitismo de Stalin obligara a otra mudanza de los tesoros escondidos. A eso siguió el exilio ante la política de pogrom. El libro de Fishman cita las discusiones intelectuales en torno al rescate cultural, así como las motivaciones de los integrantes de la brigada.
Como corolario, queda la historia de los antagonistas: Pohl y Kaczerginski. El saqueador y el prestidigitador. Nuestros Hans Landa y Aldo Raine. Pohl, sacerdote católico antes de la guerra, se alejó de la religión para abrazar la teoría de la superioridad racial. En 1932 Pohl estudió en el Instituto Oriental de Jerusalén, por ello era “experto en judaísmo” dentro de la maquinaria del ERR. Terminada la guerra, su jefe, Alfred Rosenberg fue juzgado y ejecutado en Nüremberg. La suerte de Pohl fue mucha: un año en un campo de desnazificación, reinsertándose en el medio editorial alemán. El profanador de bibliotecas trabajó allí hasta su muerte, en 1960.    
Kaczerginski, desilusionado de los soviéticos, recala en París donde le sugieren emigrar para la construcción de Israel. Era eso, o viajar a la Argentina, cuya comunidad judía le ofrecía trabajo en la divulgación de la cultura yiddish. Shmerke, compositor de tangos en esa lengua, eligió Buenos Aires. Aquí fue conferencista, denunciando al sistema soviético enfrentándose con los judíos del PC argentino que boicoteaban sus charlas. A pesar de eso publicó La destrucción de Vilna (1947), Entre el martillo y la hoz (1949), ¡Partisanos, avancen! (1947) y Era un partisano (1952), y un compendio de canciones que se entonaban en los campos de concentración y ghettos de Europa Oriental. El apache del papel también fijó la tradición oral durante el genocidio, todo un logro. En 1954, a los 45 años (como una ironía sobre el destino de Gardel), Shmerke murió en un vuelo de línea que partió de Mendoza y se estrelló contra una montaña. Un final triste como ciertos tangos, pero en yiddish, la lengua salvada gracias a su valentía.

Omar Genovese

domingo, 4 de febrero de 2018

Noticias optimistas para seguir de cerca




Las editoriales cierran un buen año,pese a los vaivenes de la economía
Las empresas locales sortean la crisis de una economía inestable: baja en el poder adquisitivo y el papel más caro del mercado internacional. Las perspectivas y los objetivos para el 2018.ESCAPARATES. En 2017, los libros de ficción se colocaron por encima de las ediciones de actualidad política. El lector sigue prefiriendo la creatividad a la realidad.

El sector editorial suele ser uno de los más afectados en épocas de crisis económicas, ya que el comprador de libros promedio suele responder a una demanda elástica: es uno de los primeros gastos que se cortan. Esa caída en las ventas afecta a las librerías comerciales y repercute, como en un juego de dominó, en las editoriales. 

Pero si bien el primer semestre del año mostró números bajos a nivel país (con todo, Córdoba y Santa Fe mantuvieron su histórico 7% y 6% del mercado, respectivamente, en registros de ISBN), el segundo semestre repuntó en esta materia. 

Eduvim creció 11% en ventas este año. Teníamos un plan de novedades de 42 títulos y siete reimpresiones y lo mantuvimos. También sostuvimos la cantidad traducciones: siete”, detalla Carlos Gazzera, de la editorial de Villa María. La editorial cuenta con 340 títulos vivos y su perspectiva de cara al 2018 es sostener la edición de 40 novedades anuales, además de las reimpresiones: “Un índice importante es cuántas de las novedades reimprime una editorial: 20% es un buen número. Este año nosotros estuvimos por encima de ese porcentaje y el año que viene queremos mantener esos niveles”. 

A diferencia de otras editoriales, el catálogo de Eduvim tiene libros con demanda inelástica, ya que muchos de los libros que edita van a un comprador que, aún con pérdida de poder adquisitivo, está menos dispuesto a resignar la compra de libros porque es universitario, profesor o académico. 

A pesar de la situación económica, el balance desde El Emporio es que ha sido un buen año. “Las novelas históricas románticas han sido nuestra ‘estrella’. En 2017 editamos 20 libros de novedades, además de segundas y terceras ediciones de libros”, señala Tamara Stemberg y remarca que El Emporio realiza muchas acciones para compensar lo que sucede en las librerías en general. 

También con un buen balance literario, Editorial Babel publicó este año a varios poetas. Por caso, en narrativa reeditaron Otumba, del cordobés Rafael Flores y La imaginaria, del salteño Carlos Muller. “Esta Babel de géneros superó los 40 títulos, lo que significó uno de los años más prolíficos. Abrimos canales de distribución masivos para algunos títulos y en marzo de 2018 comenzaremos la venta digital”, señala Ramiro Iraola.

Con un catálogo que incluye narrativa, ensayos y poesía, desde AlciónJuan Maldonado observa un reacomodamiento del sector: “Hemos logrado publicar 71 títulos este año y nos parece una buena cifra; aunque en años anteriores hemos tenido cifras más altas y mayores ventas también”. Asimismo, remarca que en el futuro inmediato recuperarán textos de autores no publicados en español (Nouveau, Valéry, Ferlinghetti) y continuarán con la Colección Archivos, donde saldrá la poesía completa del chileno Zurita y más adelante una novela de Carpentier.

Por su parte, con la edición de nueve libros nuevos a los que se le suman dos reediciones de libros agotados, Alejo Carbonell señala que fue un buen año para Caballo Negro: “En este contexto de crisis general y en nuestro sector en particular, un año bueno significa mantenerse. De todas maneras, seguimos adelante y ya estamos trabajando en los libros del 2018, entre los que habrá dos obras muy grandes de autores cordobeses, traducciones y también alguna sorpresa más”. 

En palabras de Rubén Goldberg (Rubén Libros), este año que se va no ha sido “ni dramático ni eufórico, creo que tuvimos un año ligado a la realidad del país. Las novedades de los autores cordobeses —Cristina Bajo, Cristina Loza, María Teresa Andruetto, Federico Falco y Luciano Lamberti— tuvieron una muy buena presencia y la ficción se movió más que los libros de actualidad política”.-


Argentina, con los libros más caros de América Latina, Europa y EE. UU.

En relación con otros países (Europa, Latinoamérica e incluso Estados Unidos), Argentina está muy fuera de foco en cuanto a precios. Las razones son muchas, desde los insumos hasta la presión fiscal: “En el mundo el kilo de papel se paga alrededor de 75 centavos de dólar más IVA y acá cuesta un dólar más IVA; el tema de la presión fiscal sobre los editores tampoco es menor. El IVA de un editor español, por caso, se puede descargar y además no es del 21% sino del 15%”, sostiene Carlos Gazzera. 

En efecto, en Argentina el libro no tiene IVA, pero los editores tienen todos los gastos gravados por el IVA, desde el papel hasta el alquiler o la luz. “A las librerías les pasa lo mismo, por eso cada vez hay más librerías con bares, porque descargan el IVA del alquiler a través del bar”. 

Así, mientras en el resto del mundo hay mecanismos que ayudan a las industrias culturales a morigerar este tipo de distorsiones de mercado, aquí estas distorsiones se agrandan debido a que no hay políticas públicas culturales al respecto. “En Francia, se pagan impuestos diferenciales si tenés una librería o una disquería. Eso es lo que debería entender cualquier gobernante en áreas de cultura”, finaliza.-

domingo, 23 de julio de 2017

Por qué es tan difícil publicar un libro

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Una oferta amplia y variada. Editoriales comerciales e independientes. Ferias de todo tipo y color. Pero, ¿qué tan difícil es publicar un libro? Para responder, PERFIL conversó con dos escritores consagrados: Claudia Piñeiro (quien cuenta en su haber con Las Viudas de los Jueves y Betibú, entre otras obras) y Sergio Olguín (autor de libros como LanúsOscura monótona sangre y La fragilidad de los cuerposrecientemente convertida en miniserie).
“Mi camino para publicar siempre estuvo vinculado a los concursos”, afirma Piñeiro. Su primera obra fue una novela para chicos, producto de un certamen de Editorial Edebé. “Publicar para jóvenes es más fácil, ya que las editoriales necesitan renovar el catálogo con mayor frecuencia. Sin embargo, en paralelo escribía literatura para adultos, y así fue como ‘Tuya’ fue finalista del Premio Planeta”.
Tanto Piñeiro como Olguín destacan la importancia de los concursos para ingresar al mundo editorial. La autora explica que sirven como carta de presentación, como validación de la obra enviada. Olguín, por su parte, destaca que “existe una dificultad para quien comienza, ya que es un mundo cerrado sobre sí mismo. Las editoriales no leen por fuera de sus certámenes y, dada la situación del mercado, es muy difícil que publiquen originales”.
El caso del autor de La fragilidad de los cuerpos es particular. Para 2002, año de publicación de Lanús, hacía crítica literaria y ya tenía un libro de cuentos, lo que le dio cierto conocimiento del mundo editorial. “Con unos amigos decidimos autoeditarnos. Quisimos empezar de forma independiente para no deberle nada al mercado, como una especie de rebeldía juvenil”. Los tres libros tuvieron una tirada total de mil ejemplares y lograron que Tusquets Argentina los distribuyera.
La iniciativa de Olguín llegó así a las librerías, en un momento donde no abundaban proyectos de ese tipo. Hoy, la situación es diferente. “Las editoriales independientes son una forma de participación cultural. Antes, en los 80 y 90, hacíamos revistas donde nuevos autores publicaban sus textos y cuentos. Hoy esto se trasladó al mundo del libro. Y lo interesante es que hay una continuidad de obra para los autores. Pasa como en el fútbol: empezás jugando en un equipo chico y terminás en un club grande”, sostiene Olguín.
Piñeiro también reivindica la existencia de editoriales independientes. “Otorgan diversidad de voces. En un año malo económicamente para las editoriales, aquellas más grandes se vuelcan a lo que saben que funciona”.
Ambos autores señalan la situación del mercado, un dato no menor. La Cámara Argentina del Libro informó que en 2016 las novedades editoriales disminuyeron un 5% respecto de 2015, que se convierte en un 14% si se mira solo el sector editorial comercial. 
Alejandro Dujovne, doctor en Ciencias Sociales e investigador del mundo editorial, postula tres causas que definen el contexto de la industria: “hay una baja evidente del consumo, ya que el libro no es una necesidad básica. También existe una falta de políticas que protejan la cultura frente al mercado y que sean comprensivas para el libro, para lograr una verdadera bibliodiversidad. Y además se tiene que considerar la disminución de las compras del Ministerio de Educación, que consistía en una especie de apoyo fiscal que dinamizó el mercado”.
Publicar un libro no es tarea sencilla, pero aquí asoman algunas posibilidades: enviar manuscritos a los concursos, probar suerte con la literatura juvenil, contactarse con editoriales independientes y, por qué no, considerar autoeditarse. Y si nada de esto funciona, internet es una excelente opción para darse a conocer. Porque, después de todo, del otro lado siempre habrá alguien buscando qué leer.

Celeste Mottesi

viernes, 13 de enero de 2017

A dónde iremos a parar si la gente no lee


Aseguran que la crisis económica de la nación ha influido en los hábitos de lectura de su población.
La Federación de Gremios de Editores lamenta que casi el 40 por ciento de los españoles no lea nunca un libro. Exponen la necesidad de que los centros educativos de esa nación fomenten y cultiven los hábitos lectores.

El Centro de Investigaciones Sociales (CIS) de España reveló que el 39,4 por ciento de los españoles no había abierto un solo libro durante todo el 2015.
Pese al abundante mundo editorial de esta nación europea, sorprende que casi el 40 por ciento de sus pobladores afirme tranquilamente que no lee nunca.
Alertados por un panorama tan desalentador, la Federación de Gremios de Editores (FGEE) acaba de publicar la edición 2017 del informe "La Lectura en España".
En este documento se hace un análisis de la evolución que se ha producido en el país, con especial atención a cómo ha afectado la crisis económica en ella.
El presidente de la FGEE, Daniel Fernández, explicó que el informe es "en parte, el paisaje tras la batalla de la durísima crisis económica y social que hemos sufrido en estos últimos años. Una crisis que, en el caso del libro, ha implicado que los hábitos lectores de los españoles no hayan experimentado el fortalecimiento que desearíamos".
Por su parte, Antonio María Ávila, director ejecutivo de la FGEE, admite que "no es razonable que un 39 por ciento no lea nunca un libro. Podría entender que fuera un 10 por ciento". 
El informe incide de manera especial en la necesidad de que los centros educativos fomenten y cultiven los hábitos lectores, y que garanticen "la incorporación de un tiempo diario de lectura, no inferior a treinta minutos, a lo largo de todos los cursos de la educación primaria".
La Asociación de las Cámaras del Libro de España también mostró una alerta hace un año sobre este tema y afirmaba que "la gravísima situación del libro y la lectura en España hace urgente y necesaria una gran movilización social, liderada por los poderes públicos". 
fuente: TeleSur